Todos recordaremos el 3 y 4 de diciembre de 2010 como los dias en que los que guían a los aviones en el aire perdieron su propio rumbo en la tierra y estrellaron las ilusiones de miles de personas (e incluso alguna que otra urgencia médica). Pero me voy a abstener de escribir sobre ello en este blog más allá de este prólogo al artículo de hoy. Al fin y al cabo no hay como ese foro abierto llamado Facebook para comentar y discutir el tema con los amigos. Mi propósito hoy es otro. Y se remonta a un día cualquiera de compras, más en estas fechas próximas a navidad.
Fui con I. a comprar una impresora nueva a un centro comercial, un "mercado de los medios" (ese cuyo lema apela a la inteligencia de uno mismo). Si no fueron 4 veces las que tuvimos que responder "no, solo estamos mirando, gracias" a la misma pregunta de "¿os puedo ayudar?" o "¿necesitais información?" no fue ninguna. Aún así no pudimos escapar de la garra de los comerciales camuflados de dependientes. Y es que hay una gran diferencia entre un comercial y un dependiente. Un dependiente, si es profesional, atiende las dudas, recomienda un producto u otro (de manera objetiva) y, de tratar de vender, lo hace de manera que mejor satisfaga las necesidades del cliente. Un comercial atiende las dudas y responde con la recomendación de algún producto de la marca que le va a pagar la comisión. No solo trata de vender más, sino de vender su producto.
Pues bien. Como os iba contando, aquel día cuando ya nos habíamos decidido por un modelo de impresora y le pedimos ayuda a un chico vestido de rojo (con la camiseta de la tienda) para que nos ayudara a encontrar el stock de la máquina afortunada, acabamos mirando otro modelo (de otra marca diferente) porque él nos decía que, para nuestras necesidades, esa iba a ser mejor: que si tenía cartuchos independientes, que si el papel se metía por debajo, que si la de la otra marca traía poca tinta de nueva y tenías que llevarte cartuchos a parte y esa no... El caso es que, por una corazonada, porque la marca no nos gustó, o porque era algo más cara, decidimos seguir con nuestra idea inicial. No le dimos mayor importancia al asunto, hasta que nos encontramos con mi amiga Nagore, que casualmente estaba trabajando de comercial en otra sección. Hablando del tema, nos confesó que esos dos chicos que nos habían atendido eran comerciales a comisión, uno de cada marca. Yo, no demasiado sorprendido debido especialmente al trato del segundo trabajador, le dije: "Pero si llevan la camiseta de la tienda, ¿no son trabajadores del centro?" Pues no. Parece ser que la política es camuflar a los comerciales de las marcas con las camisetas rojas de la propia tienda. Supongo que con el fin de, gracias a la propia rivalidad entre comerciales, incrementar las ventas. Así, no solo venden más porque los vendedores van a comisión, sino que se ahorran el contratar a 50 dependientes. ¿Y quién es el que sale peor parado de todo esto? Efectivamente, ¡el consumidor!
Ignoro si existirá regulación alguna para este tema, pero desde aquí yo reivindico mi derecho a saber si el que me está atendiendo es un dependiente objetivo o un comercial caza-comisiones. Bastaría con ponerles un cartel de la marca a la que representan o una camiseta diferente, pero los clientes no tenemos por que fiarnos de alquien que solo nos va a hablar bien de su marca y mal de las demás, sea o no mentira. Yo no soy tonto ¡Por una atención personalizada, responsable, ética y objetiva!
Querido indignado A.:
ResponderSuprimirEstoy completamente de acuerdo con el mensaje de tu artículo, sobre todo porque presencié el engaño en directo ;)
Ya sabes que, por timos anteriores y por mi naturaleza de evitación hacia todo aquel que quiere convencerme de algo, ese comercial no me daba ninguna espina, jejejeje, ¡y la intuición no me falló! :D
Al margen de la anécdota, no hay derecho a que se engañe al cliente y se lo tome por tonto, sobre todo cuando el eslogan del establecimiento anuncia lo contrario. La información tiene que ser clara y veraz, y el uso de la publicidad agresiva (los comerciales ocultos bajo el disfraz de dependiente son sólo un ejemplo) debería ser sancionado.
Un indignado beso,
I.
¿Quieres que te diga una cosa? No me sorprende. Y créeme: al margen de las indignaciones éticas, es un planteamiento realmente bueno, en términos de mercado.
ResponderSuprimirNo sé cómo estará catalogado este tipo de conductas, pero está claro que el hecho de que estos centros comerciales del medio abunden es por este tipo de tácticas.
Yo no soy tonto: no compro nunca ahí. En una tienda de informática de Zalla le dan mil vueltas a sus precios, es de franquicia, se llama PC Coste.
Por cierto, otra cosa, casualidad: mientras leía la frase “Yo no soy tonto” estaba sonando en mis oídos. Sí, era la radio.
Publicidad abusiva + prácticas comerciales poco éticas y competitivas. Ahí lo tienes.
Me voy a clase.
Mi puesto de trabajo se supone que es el de COMERCIAL en una tienda de informática de Bilbao,pero yo me considero un DEPENDIENTE en toda regla,estando completamente de acuerdo con la definición de los 2 conceptos que muy bien explicas en tu blog. Y es que son cosas muy diferentes.
ResponderSuprimirSiempre pregunto al cliente el tipo de uso que pretende dar al producto que pretende comprar.. no me parece bien intentar vender un ordenador de 800 euros con procesador Core i5 y una tarjeta gráfica de escandalo para una persona que va a a usarlo para "Google, descargar peliculas y guardar las fotos de la niña" como son muchos casos hoy en día.
Por eso me gustan tan poco este tipo de tiendas (concretamente de la que hablas en el blog, que todos sabemos cual es). Siempre que voy allí a comprar algo suelo ir con las cosas muy claras, como mucho es eso, preguntar donde se encuentra el producto en cuestion si es que no lo encuentro, cogerlo, a la caja y a casa.
Eso si, reconozco que desconocía esto de que hay comerciales de marcas en plan encubierto, habrá que estar atento a eso.
Un saludo y enhorabuena por tu blog.
@nachoq78
Cada vez me gusta menos el MierdaMarkt, y espero no tener que comprar muchas cosas allí en el futuro. Viva el pequeño comercio! #hombreya
ResponderSuprimirJuas!!
ResponderSuprimirSon empresas; buscan el máximo beneficio, en este caso, ahorrando la mayor cantidad de dinero posible sin contratar a dependientes.
Ahora bien, la imagen pública que obtiene la empresa con este tipo de casos es lamentable.
Con una buena imagen pública, los beneficios llegan por si solos.
Si la mayoría de los usuarios de Business X, supiesen esto, se iría a la chufa la empresa.